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Subagentes: varios investigadores trabajando a la vez en tu pregunta

Cuando una pregunta se abre en abanico, GarBotGPT puede repartirla entre varios investigadores que trabajan en paralelo, cada uno con sus propias herramientas. Cada uno vuelve con un informe y el asistente los cruza. Aquí te contamos cómo funciona, para qué sirve de verdad y —sobre todo— cuándo no conviene usarlo.

Varios investigadores trabajando en paralelo sobre la misma pregunta dentro de GarBotGPT

Hay preguntas que no son una pregunta: son cinco disfrazadas de una. "¿Qué gestor de facturación me conviene?" suena a una sola, pero por dentro son varias — qué ofrece cada opción, cuánto cuesta de verdad, qué dicen quienes ya la usan, cómo se integra con lo que ya tienes y qué pasa el día que quieras irte.

Un asistente de IA normal las resuelve en fila india: busca una cosa, luego otra, luego otra. Funciona, pero es lento y a mitad de camino suele haber perdido el detalle del principio.

Los subagentes son otra manera de afrontarlo. Cuando GarBotGPT detecta que tu pregunta se parte en trozos independientes, deja de hacerlo todo él y reparte: lanza varios investigadores que trabajan a la vez, cada uno con su encargo y sus propias herramientas. Cada uno vuelve con un informe. Y el asistente, con los informes encima de la mesa, escribe la respuesta.

Cómo funciona, en cuatro pasos

1. Parte la pregunta

Lo primero es decidir en cuántos trozos se divide tu petición y redactar un encargo para cada uno. No es un "investiga esto" genérico: cada encargo lleva qué hay que averiguar, con qué criterios y qué debe devolver.

Los repartos van de dos a seis investigadores. Menos de dos no es delegar, es hacerlo uno mismo con pasos de más.

Una pregunta larga repartida en cuatro encargos independientes, cada uno con su título y su objetivo
Una pregunta larga repartida en cuatro encargos independientes, cada uno con su título y su objetivo

2. Investigan en paralelo

Cada investigador arranca por su cuenta. Puede buscar en internet, abrir páginas y leerlas enteras, consultar el tiempo, mirar una base de datos conectada, revisar el calendario, buscar en el correo, en GitHub o en Slack — según lo que la cuenta tenga disponible.

No van todos a la vez sin freno: hay un número máximo de investigadores trabajando al mismo tiempo, y los demás esperan turno. Es deliberado. Los buscadores y los servicios de los que dependen tienen sus propios límites de peticiones, y lanzar veinte a la vez no es más rápido: es la forma más segura de que te corten el grifo a media investigación.

Tampoco todos tardan lo mismo. La delegación entera dura lo que tarde el más lento, no la suma de todos — y esa es exactamente la diferencia con hacerlo en fila india.

Tres investigadores trabajando a la vez sobre la misma pregunta: los tres carriles arrancan y terminan casi a la vez, 3,4 segundos en total frente a los 9,7 que habrían tardado uno detrás de otro
Tres investigadores trabajando a la vez sobre la misma pregunta: los tres carriles arrancan y terminan casi a la vez, 3,4 segundos en total frente a los 9,7 que habrían tardado uno detrás de otro

3. Vuelven con un informe, no con su libreta

Esta es la parte que más se nota en la calidad final. Un investigador puede hacer seis búsquedas, abrir cuatro páginas y descartar tres. Nada de eso llega al asistente. Lo que llega es un informe breve y denso: los hallazgos, con cifras, nombres y las fuentes entre paréntesis. El proceso se queda en su libreta.

Parece un detalle menor y no lo es. Si cada investigador volcara todo lo que ha leído, la respuesta final se construiría sobre una montaña de ruido y la calidad caería en picado justo cuando más información hay. Menos, pero destilado.

Lo que entrega cada investigador: tres resúmenes breves, cada uno con su conclusión y la fuente de donde sale, en lugar de todo lo que ha leído por el camino
Lo que entrega cada investigador: tres resúmenes breves, cada uno con su conclusión y la fuente de donde sale, en lugar de todo lo que ha leído por el camino

4. El asistente sintetiza y contrasta

Los informes no se pegan uno detrás de otro. El asistente los lee, los cruza y escribe una respuesta única. Y trabaja con una idea explícita: los investigadores son independientes, así que pueden contradecirse. Cuando eso pasa, el trabajo no es elegir uno al azar, sino señalar la discrepancia.

Lo mismo con los huecos: si un investigador no ha podido averiguar su parte, la respuesta lo dice en una frase en lugar de rellenarla con algo que suene bien.

Qué ves mientras tanto

No es una caja negra que tarda y luego escupe texto. Mientras trabajan, ves un carril por investigador con el título de su tarea y el aviso de cuándo termina cada uno. Y si decides parar, el botón de detener corta la delegación entera, no solo la redacción final.

Cuatro encargos en marcha: tres investigadores trabajando a la vez y un cuarto esperando a que se libere un hueco
Cuatro encargos en marcha: tres investigadores trabajando a la vez y un cuarto esperando a que se libere un hueco

Ese detalle cambia la espera más de lo que parece: ver que "precios" ya ha terminado y que "opiniones de usuarios" sigue leyendo te dice qué está pasando sin explicártelo. Y si el reparto no era el que tenías en la cabeza, puedes parar en el segundo diez en vez de esperar dos minutos a una respuesta que no querías.

Cada investigador trabaja a ciegas (y es a propósito)

Aquí está el detalle que más conviene entender como usuario: un investigador no ve tu conversación. Solo lee el encargo que le han dado.

Es lo que permite que trabajen en paralelo sin pisarse, pero tiene una consecuencia práctica: si el contexto importante está en mensajes anteriores y no acaba dentro del encargo, ese investigador no lo tendrá.

En la práctica, el asistente se ocupa de trasladarlo. Pero si notas que un informe ha ido por donde no era, casi siempre es esto: faltaba contexto. Se arregla siendo explícito. "Compara estas cuatro opciones para una empresa de ocho personas en España que factura a clientes de la UE" produce encargos muchísimo mejores que "compara estas cuatro opciones".

Cuándo conviene usarlo

La regla es sencilla: los subagentes ganan en amplitud. Si tu pregunta se abre en abanico, encajan.

Comparar varias opciones. Cuatro proveedores de correo, tres seguros de flota, cinco ciudades para una convención. Un investigador por opción, con los mismos criterios, y una tabla al final. Cada uno se documenta a fondo sobre lo suyo en vez de dar una pasada superficial por los cuatro.

Investigar un tema desde varios ángulos. "Quiero entender el estado de las baterías de sodio": uno mira la tecnología, otro los fabricantes, otro el coste por kilovatio hora, otro la regulación. Son cuatro preguntas que no dependen entre sí, y la respuesta final tiene una profundidad que no da una sola búsqueda.

Cruzar fuentes distintas. Uno busca en prensa, otro revisa la documentación oficial, otro mira lo que se dice en foros técnicos. Cuando los tres coinciden, te fías más. Cuando no, la discrepancia sale a la luz — que muchas veces es lo más valioso de todo el ejercicio.

Cubrir varias áreas de algo que ya tienes. "Revisa cómo estamos en estos cinco frentes": cada investigador se ocupa de uno y vuelve con su estado. Es un barrido, y los barridos se paralelizan de maravilla.

Preparar un viaje, una compra o una mudanza. Alojamiento, transporte, papeleo, clima, presupuesto. Cinco preguntas que se responden por separado y luego se juntan en un plan.

Tres casos contados enteros

Los ejemplos de arriba son categorías. Estos son tres encargos reales, con lo que pidió la persona, cómo se repartió y qué salió al final.

El taller que tenía que cambiar el sistema de fichaje

La petición fue: "Compara cuatro sistemas de control horario para un taller de doce personas en España, con turnos rotativos. Me interesan el precio real al año, si cumplen la normativa española de registro de jornada, cómo se ficha (móvil, huella, tarjeta) y qué dicen los que ya lo usan."

Ese enunciado se repartió en cuatro encargos, uno por sistema, todos con los mismos cuatro criterios. Cada investigador se fue a la web del fabricante, a su tarifa, a las páginas de opiniones y a dos o tres foros del sector.

Lo interesante no fue la tabla final —que también—, sino dos cosas que salieron solas. Dos de los cuatro anunciaban un precio por usuario y mes que no incluía el módulo de turnos: el coste real al año era casi el doble, y estaba en la letra pequeña de la tarifa. Y el sistema mejor valorado en opiniones era el peor valorado en soporte, porque el mismo investigador leyó las reseñas de cinco estrellas y las de una.

La escuela que quería montar un huerto

Petición: "Queremos montar un huerto escolar en un patio de 60 metros cuadrados en Girona. Necesito saber qué se puede plantar según la época, qué permisos o requisitos hay, cuánto costaría montarlo, qué mantenimiento pide en verano cuando no hay nadie y si existen ayudas."

Cinco frentes independientes: cultivos, normativa, presupuesto, mantenimiento y subvenciones. Cinco investigadores. El de subvenciones volvió con dos convocatorias abiertas y una cerrada —y dijo cuál estaba cerrada, en vez de colarla en la lista—. El de mantenimiento fue el más útil: el problema real de un huerto escolar es julio y agosto, justo lo que nadie pregunta hasta que se le mueren las tomateras.

El viaje de empresa con tres ciudades candidatas

Petición: "Tenemos que reunir a 40 personas dos días en octubre. Estamos entre Valencia, Bilbao y Sevilla. Compara vuelos desde Barcelona y Madrid, salas para 40 personas, hoteles a menos de 15 minutos andando y qué tiempo suele hacer."

Reparto natural: una ciudad por investigador, los mismos cuatro criterios. La decisión no la tomó la IA —ni tenía que tomarla—, pero las tres columnas puestas una al lado de otra ahorraron la parte aburrida: tres tardes de pestañas abiertas.

Cuándo NO conviene (esto es lo importante)

Los subagentes pierden en profundidad secuencial. Si el paso dos necesita el resultado del paso uno, repartir no acelera nada: genera trabajo tirado.

  • Cuando un paso depende del anterior. "Busca cuál fue el proveedor más barato del año pasado y luego pídele un presupuesto actualizado" no se puede repartir: el segundo investigador no sabe ni qué preguntar hasta que el primero termine. En estos casos el asistente lo hace él, en orden, y sale mejor.
  • Cuando basta con una búsqueda. Un dato, una fecha, un precio. Montar un equipo para eso es tardar más y gastar más para llegar exactamente al mismo sitio.
  • Cuando la respuesta no está fuera. Si es una cuestión de criterio, de redacción o de razonar sobre algo que ya está en la conversación, cinco investigadores buscando por internet no aportan nada.
  • Cuando hay que hacer algo, no averiguarlo. Los investigadores solo leen. Nunca envían un correo, ni crean un evento, ni modifican nada. Buscan, consultan y cuentan lo que han visto. Todo lo que escribe o actúa sigue el camino de siempre, con tu confirmación por delante.

Y una más, que es honesto decir en voz alta: una delegación tarda más y consume bastante más que una respuesta normal. Cuando la pregunta lo merece, compensa con creces. Cuando no, es la peor de las opciones posibles. Por eso el asistente no delega por costumbre: es una herramienta para preguntas anchas, no el modo normal de contestar.

Cómo se lee una respuesta hecha entre varios

Una respuesta construida con informes se lee distinto a una respuesta normal, y merece la pena saber dónde mirar.

Primero, las discrepancias. Cuando dos investigadores dicen cosas distintas sobre lo mismo, eso aparece señalado en vez de disimulado. No es un fallo: suele ser la información más valiosa de todo el ejercicio. Que el precio oficial de una web y el precio que cuentan sus clientes no coincidan te dice más que cualquiera de los dos por separado.

Después, los huecos. Un "no se ha encontrado información pública sobre esto" vale mucho más que un párrafo bienintencionado que rellena. Si ves un hueco, es un hueco de verdad: alguien lo buscó y no estaba.

Y por último, las fuentes. Cada dato trae de dónde sale. Si una cifra te va a costar dinero o una decisión, ábrela y compruébala: la delegación te ahorra la búsqueda, no la responsabilidad.

Un truco que funciona muy bien: cuando la respuesta llegue, pregunta por un solo trozo. "Del punto tres, amplíame lo del coste de migración." Eso ya no necesita delegar nada: es una pregunta estrecha sobre material que ya está encima de la mesa, y se contesta al momento.

Qué pasa cuando algo sale mal

Ninguna investigación es perfecta, así que el sistema está pensado para fallar de forma visible en vez de callada:

  • Un investigador atascado no bloquea el chat. Tiene su propio límite de tiempo: si se pasa, se corta y los demás siguen.
  • Un informe a medias es mejor que ninguno. Si a un investigador lo cortan antes de terminar, entrega lo que llevaba conseguido, marcado como incompleto. El asistente lo usa con matices en vez de tirarlo a la basura.
  • Si la investigación se alarga más de lo razonable, las tareas que quedaban no se ejecutan — y se dice. No aparecen inventadas en la respuesta final.
  • Si algo no se pudo averiguar, se dice. Es la instrucción que más se repite en todo el sistema y, probablemente, la más importante.

Cómo sacarle partido

Tres consejos que valen por todos los demás:

  1. Pide el abanico entero de golpe. En vez de preguntar una cosa y después otra, escribe la pregunta ancha con todos sus ángulos. Es lo que le da al asistente material para repartir bien.
  2. Di los criterios. "Compara estas tres herramientas por precio, facilidad de migración y soporte en español" produce tres informes comparables entre sí. Sin criterios, cada investigador elige los suyos y la tabla final no cuadra.
  3. Pon el contexto en la pregunta, no lo des por supuesto. Tamaño de la empresa, país, presupuesto, plazo. Los investigadores no ven la conversación: lo que no digas, no lo tendrán.

Vale la pena ver los tres juntos, porque la diferencia es enorme. Esto produce una delegación mediocre:

Estoy mirando programas de facturación, ¿cuál me recomiendas?

Y esto produce una buena:

Compara Programa A, Programa B y Programa C para una asesoría de seis personas en España que factura a autónomos y a clientes de Francia. Criterios: precio anual real, si emite factura electrónica válida en España, si permite facturar en varios idiomas, cuánto cuesta sacar todos los datos si algún día me voy, y qué dicen los usuarios sobre el soporte.

La segunda no es más larga por gusto: cada frase añadida se convierte en algo que los tres investigadores comprueban por igual, y por eso la tabla final se lee de un vistazo en vez de haber que interpretarla.

Preguntas rápidas

¿Tengo que pedirlo yo? No hace falta. Si la pregunta se abre en abanico, el asistente reparte solo. Y si quieres asegurarte, decirlo en la propia pregunta funciona: "mira esto por separado para cada una de las tres opciones".

¿Puedo pedir más investigadores? Puedes sugerir el reparto —"un análisis por ciudad"— y normalmente se respeta. Pero pedir diez donde caben cuatro no mejora la respuesta: multiplica el ruido y la espera.

¿Sirve con mis propios documentos? Están pensados para salir a buscar fuera. Sobre tus archivos, lo que funciona es preguntar directamente: ahí no hay nada que repartir.

¿La respuesta final es de fiar? Tanto como sus fuentes, que vienen citadas. Lo que sí puedes dar por bueno es la cobertura: si algo importante estaba publicado, es difícil que se haya quedado fuera.

Lo que no es

No es "más inteligencia". Es más cobertura en el mismo tiempo. El modelo no se vuelve más listo por trabajar en equipo: simplemente cubre cinco frentes mientras uno solo cubriría uno, y llega con material para una respuesta que de otro modo habrías tenido que construir a lo largo de cinco conversaciones distintas.

Es la diferencia entre pedirle a una persona que se lea diez páginas y pedírselo a cinco que se reparten cincuenta. No leen mejor. Leen más. Y para ciertas preguntas, eso es exactamente lo que hacía falta.

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